CNCR asesora en el rescate técnico tras incendio en Espacio Prat y Librería Crisis
El siniestro, que se originó en el sector del restaurante y se propagó por la antigua estructura, movilizó al Subsecretario del Patrimonio Cultural, Emilio de la Cerda, junto a la alcaldesa de Valparaíso, Camila Nieto, y directivos de la Corporación Municipal del Sitio Patrimonio Mundial. Las autoridades recorrieron el lugar para evaluar los daños en un inmueble que recientemente había sido intervenido para la recuperación de sus fachadas, subrayando la urgencia de avanzar en la Ley de Patrimonio Cultural para contar con mejores herramientas de respuesta ante estas catástrofes.
El CNCR: acciones claves en la urgencia documental
Mientras las autoridades definen la hoja de ruta para la reconstrucción arquitectónica, el foco crítico de la emergencia se ha trasladado al rescate del Archivo Mario Llancaqueo de la Librería Crisis. En este escenario, Paulina Bravo, conservadora del Archivo Regional de Valparaíso y directora regional (s) del Servicio del Patrimonio, contactó al CNCR, quien ha tomado el liderazgo técnico para evitar que el agua y la humedad completen la destrucción que inició el fuego.
Claudia Pradenas Farías, conservadora jefa de la Unidad de Patrimonio Gráfico y Documental del CNCR que ha liderado la asesoría técnica desde el primer momento, destaca la importancia crítica de las primeras acciones:
"Lo más importante fue priorizar el secado, ya que en un plazo de hasta 48 horas pueden comenzar a proliferar microorganismos, lo que acelera el deterioro del material. En este contexto, no es prioritario preocuparse en exceso por posibles deformaciones, ya que eso se podrá abordar en una etapa posterior. Lo urgente es detener la actividad biológica y estabilizar las piezas", señaló la experta en sus orientaciones al equipo de rescate.
Estrategias de salvataje y sinergia local
La intervención del CNCR ha sido determinante por medio de acciones estratégicas coordinadas por Claudia Pradenas y el equipo técnico:
- Protocolos de contingencia: se instruyó el retiro de encuadernaciones saturadas para facilitar el secado del interior de los libros, permitiendo que el material "respire".
- Transferencia de capacidades: el Centro diseñó una cartilla técnica de emergencia con instrucciones precisas. Este material fue democratizado por los equipos en terreno mediante códigos QR y carteles, permitiendo que voluntarios y ciudadanos que resguardaron libros en sus hogares lo hicieran bajo estándares profesionales.
- Gestión de la cadena de frío: una de las medidas clave sugeridas por el CNCR fue el uso de freezers para congelar parte del material saturado. Esta técnica permite "detener el tiempo" del deterioro y ganar espacio para un secado controlado, siempre aislando los ejemplares individualmente para evitar que formen bloques.
Un trabajo de monitoreo permanente
El éxito de las primeras etapas de rescate —que ya contabiliza 40 cajas de documentos recuperados— es fruto de un trabajo colaborativo ejemplar. El Centex del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio ha servido de refugio para el archivo sobreviviente, mientras que profesionales del Museo de Historia Natural de Valparaíso monitorean la humedad ambiental siguiendo los lineamientos del CNCR.
Incluso en medio de la tragedia, la solidaridad local ha sido clave: el Restaurant Capri, también damnificado, facilitó ventiladores de gran potencia para acelerar el secado del material bibliográfico.
Hasta la fecha, los reportes técnicos indican que no se ha constatado presencia de hongos y que el olor a hollín predomina sobre el de humedad, una señal alentadora de que el patrimonio documental está siendo estabilizado. El CNCR continúa supervisando las labores, enfocándose ahora en protocolos de limpieza profunda y seguridad para los voluntarios, asegurando que este baluarte de la identidad de Valparaíso logre permanecer en el tiempo.